Don Álvaro González de Mendoza

No me fue dado conocer a Don Álvaro. De hecho fuí un tardío seguidor de su trayectoria y de sus conversas (apenas un año antes de su lamentable pérdida).
Sin embargo, un año fue suficiente tiempo para hacerme asiduo de sus conversas y de su programa radial. Tiempo suficiente para entrar a su web y reconocer que el hombre fue incluso colaborador de la BBC de Londrés (menuda cosa... ), miembro fundador de Radio Universidad, la estación de mi casa de estudios (hace apenas un puñado de semanas Don Álvaro había sido premiado por el aniversario de la estación).
Llegué a sus conversas por casualidad: iba a cenar o al cine con mi novia los viernes y en mi traslado en automóvil a mi casa, buscando una estación de música clásica me encontré con la voz pausada, cálida, acaso sabia de Álvaro González. Mi búsqueda por esa voz se iba haciendo más frecuente y así, a puro prueba y error reparé en que sus conversas eran miércoles y viernes ya un poco entrada la noche y que el programa se llamaba "Hasta agotar existencias".
Debo agregar que a principios de este año, en medio de una presión laboral sumamente fuerte, la voz y las palabras y las anécdotas y las historias de don Álvaro eran uno de los pocos sosiegos que encontraba en medio de la vorágine y de las urgencias laborales. Más de un viernes al terminar el programa (cuando hacía alusión al "premio tuzo... tus orejas"), me quedaba con la sensación de vacío, con la sensación de no volver a encontrar ese bálsamo de sus palabras sino hasta dentro de cinco días.
La mañana del sábado 18 de julio, en una Farmacia Guadalajara después de haber hecho un poco de ejercicio, me topé con la portada fulminante del periódico Público: había muerto don Álvaro González de Mendoza. Ahí lo etiquetaron como fundador de Radio Universidad (su tarjeta de presentación cuenta siete oficios: hablador, redactor, taumaturgo, verbotraficante, iconoclasta, mal-esposo y aprendiz de todo). Para mí era mucho más, era la voz que me contaba historias (como mi padre en los cada vez más lejanos años de infancia), era mi compañía en más de una noche cansada en medio del tráfico de la ciudad, era un alivio, en una temporada particularmente difícil de mi vida...
Algo veía venir, que en su último programa pedía una tregua en su agenda: "La siguiente semana no puedo ni ponerme enfermo ni tener una crisis porque tengo la agenda ya a tope". La siguiente semana no llegó para él; las existencias parecían eternas... se agotaron.
http://www.milenio.com/node/251583 "Fallece Álvaro González de Mendoza"
http://www.milenio.com/node/230576 Perfil de Álvaro González de Mendoza
http://www.alvargonzalez.info/ Página oficial
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