El Despertar de la Fuerza
I
A nadie parece importarle que en la más reciente entrega de la saga de Star Wars, por primera vez no apareció la cortinilla de la 20th Century Fox, lo cual era parte inherente y representativa de los filmes... Ni hablar, lejos quedaron aquellos tiempos en que las casas productoras rechazaban el proyecto de George Lucas para realizar una película inconcebible para su tiempo (futurista, mística y bélica).
Fue Fox quien se la jugó con el joven Lucas y el resultado fue el que ya todos conocemos... Hoy, es el poderoso emporio Disney quien ostenta los derechos y ha logrado hacer una secuela digna de la mitología creada hace casi 40 años y alimentada por millones de fieles alrededor del globo.
II
El Episodio VII guarda vastos paralelismos con el IV: la primer parte se realiza en un ambiente desértico; el nudo de la trama ocurre en una cantina (de éxito innegable, por cierto: a plena luz del día esta repleta de parroquianos que beben mientras una estrafalaria banda galáctica ejecuta su recital); personajes escondidos en las rendijas de una nave espacial...
Sin embargo no son esos paralelismos los mayores logros de la película, sino la manera en que conectan emocionalmente con los nuevos y viejos seguidores de la saga (por fortuna los realizadores se olvidaron de las inútiles pretensiones tecnológicas de los Episodios I y II y regresaron a los cimientos que hicieron de las películas originales un clásico: personajes entrañables, humanos, un poco atormentados y hasta sarcásticos).
III
Ver al inicio de la película las palabras Star Wars delineadas en amarillo sobre el fondo espacial me embargó de emoción en diciembre pasado. Fue un grato retorno a la cada vez más lejana infancia. Eran esos tiempos pretéritos al doblaje incluido en Netflix o en los DVD, así que fue mi madre quien hizo de traductor las decenas de veces que reproducí las películas en formato Betamax, lo cual todavía recordamos con aires de cierta complicidad.
Agradezco que en la nueva película no hayan echado a perder la trama, ni los personajes, ni las buenas memorias forjadas frente al televisor y recreadas (acaso cientos de veces), sobre la mesa del comedor con las figuras de acción marca Kenner; aprecio particularmente el protagonismo otorgado en esta película (por fin) al buen Chewbacca, después del desaire que le hicieron al final del Episodio IV al no darle medalla por el rescate de Leia.
PD ¿será que tienen algo en común la princesa Leia y la actriz Kate del Castillo por su inusual fascinación hacia los traficantes?
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