¿Y si hubiera ganado Labastida?

Aquél domingo por la noche del 2 de julio del 2000 todo el país era una euforia: el pueblo unido había logrado sacar al PRI de los Pinos. El panorama era por demás halagüeño para la sociedad mexicana en esos días. Teníamos un sistema electoral eficiente y competente, estrenábamos gobierno con caras nuevas e ideas frescas que además tenía un apoyo mayoritario de la población, el precio del crudo iba a la alza y hasta la selección recién la había reventado en Francia 98 dando una exhibición apoteósica.

Poco nos duró el gusto con un Presidente ranchero que no podía tener en orden ni su lecho conyugal. Pronto nos topamos con que su señora esposa quería ser presidente y con que sus hijastros se enriquecían a borbotones amén de las facilidades que otorga el poder. Unos humildes campesinos armados con oxidados machetes se opusieron a la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en 2001 y con eso fue suficiente para amedrentar al otrora bravío candidato de que iba a terminar con las tepocatas, las alimañas y las víboras prietas del priato. Y hasta ahí nos duró el sexenio de Vicente Fox ya que lo demás fue nadar de muertito para la “pareja presidencial” y para toda la estructura del Estado: su sexenio es el hoyo negro de la vida nacional.

Esos fueron los años dorados en los que México pudo sacar sus reformas urgentísimas para encarar con rostro más limpio el desarrollo y la competitividad en la que estamos inmersos ahora, pero un mandatario ignorante y con una limitadísima visión de la realidad encabezó un gobierno de pastel donde lo único que tuvo un desarrollo pujante fue el narcotráfico y el crimen organizado. Claro que los miembros de la sociedad tenemos nuestra gran culpa en ese respecto: bultos inertes incapaces de escribir a su periódico, a su legislador; de manifestarse de manera pacífica y de opinar; una sociedad que no está interesada en formar parte de la cosa pública puesto que pareciera que lo público es patrimonio de unos cuantos imbéciles que lo único que hacen es atragantarse de presupuesto como si este, por el hecho de que ellos no lo trabajan, nunca se va a acabar.

El futuro ya nos alcanzó, y las reformas que hagamos en éstos años ya no serán para encarar el porvenir sino para que éste nos sacuda un poco menos, puesto que esa ola ya nos está revolcando. ¿Alguien hace algo para que este país crezca y nuestros hijos tengan un futuro mejor? Pareciera que el único interesado en esto es el Presidente Calderón. Cual Llanero Solitario el presidente propone medidas que a los gobiernos no les gusta proponer por ser impopulares (hago un paréntesis para volver a Fox: el muy pendejo no es capaz siquiera de concebir esas ideas, mucho menos estructurarlas y proponerlas), pero nadie lo apoya: ni los ñoños de su partido, ni los priistas que con su fuerza legislativa son los que en este momento de verdad pueden encarrilar a México en el tren de la post modernidad pero que están más interesados en jugar rounds de sombra durante el resto del sexenio para atascarse el pastel presidencial que le preparan al niño del bautizo: Peña Nieto.

El PRD es un caso todavía más raro: fundado con toda la legitimidad que Cuauhtémoc Cárdenas tiene en este país, actualmente el partido es una pachanga. Un presidente legítimo que grita “compló” porque se publicaron fotos de su hijo calzándose unos tenis de doce mil pesos así como su Facebook donde el muchachito aparece en yates con mujeres hermosas y dándose una vida de lujos como los que critica su señor padre en la plaza pública. “El que es juez por su casa empieza” dice el refrán.

¿Y si hubiera ganado Labastida?
Supongamos que en la elección federal de 2000 el voto de oposición se hubiera dividido entre Fox y Cuauhtémoc y que gana Labastida digamos por unos cuatro o cinco porcentuales. El Congreso hubiera estado dividido y el Presidente priista atado de manos pero con la exigencia de responderle al 70% de los ciudadanos que no votaron por él. ¿Será que con ese PRI al mando, experimentado, colmilludo y exigido por la sociedad se habrían sacado las reformas energéticas, laboral, judicial, del Estado y fiscal? ¿Acaso dos o tres de ellas?

En una de esas, el doctor Zedillo habría asesorado a su sucesor y eso habría dado continuidad y lucidez a su sexenio (en el caso de Fox, su principal asesor fue su esposa la señora Presidente, y su mayor contribución ¡fue darle Prozac!).

Mientras tanto…

… en san Lázaro y Xicoténcatl, nuestros ilustrísimos legisladores (ya Ciro Gómez Leyva escribió sobre esta enana generación de políticos mexicanos: ni uno sólo ha nacido para la grandeza), viven como aristócratas de la época isabelina y hacen circo en lugar de idear alternativas para sacar al país adelante. Tienen miedo de aprobar nuevos impuestos por ser medidas impopulares… que alguien les diga que no hay peor imagen ante el mexicano que la de los legisladores panzones que tragan y viajan y traen celular y coche y chofer y spa y ¡hasta boleros! a costa del erario (espero que al menos cada uno se pague sus putas).

Sobre todo los priistas, que no darán dar paso en falso que les haga perder la elección en 2012; limitados de materia gris, ignoran que no hemos pisado fondo y que las medidas que tomemos hoy apenas nos ayudarán para “irla llevando” de aquí al 2012. El país no aguantará la parálisis mucho más…
Al tiempo.

Comments

Popular Posts