Bitácora del Alquimista II
No es que no tuviera razones para escribir; es que no hay palabras a la altura de la emoción. No hay nada más grato que verte sonreír por la mañana, que verte mirando lo que te rodea como quien va por la vida fotografiándolo todo, que verte respirar profundo y dejar de llorar cuando te digo en voz queda que todo está bien...
[...]
Sensación única esa de ser padre. Paradoja esa de saber que hoy me necesitas hasta para lo más elemental pero que en algunos años serás tú quien apoye mis pasos. Paradoja esa de intentar enseñarte lo que es el mundo mientras todos los días eres tú quien me enseña a mí a ser padre.
[...]
No es que no tuviera razones para escribir; es que no hay emociones ni palabras que describan a cabalidad la inmensa dicha de verte crecer y sonreír y balbucear y patalear de contento cuando algo te hace gracia. Si te sirve saberlo, debo aceptar que algo en mi interior te hace comparsa y patalea también.
Comments