La Liguilla hoy


Soy aficionado al futbol desde hace casi veinte años. Todavía recuerdo la cada vez más lejana temporada que el fut me amarró seguramente para siempre... Aprovecharé este espacio para hacer un recuento de todo aquéllo que ha cambiado en mi percepción desde la temporada 90-91 hasta la fecha en el futbol de México:


- No había pierde para saber que temporada se estaba jugando: 90-91, 91-92, etcétera. Ahora los mini torneos se llaman Apertura 200X (el que se juega en la segunda mitad del año... ) y el Clausura 200X (que se juega en la primer mitad del año9. ¿Porqué se llama Apertura si se juega al cierre del año y viceversa?


- Ser campeón era mucho más meritorio que ahora. En aquélla primera campaña los Pumas de la UNAM dirigidos por Miguel Mejía Barón (con Campos, Servín, España, Claudio Suaréz, Ramírez Perales, García Aspe y Luis García) fueron campeones después de liderear el torneo practicamente toda la temporada. Ahora, tenemos dos campeones al año y con tal mérito, que un equipo que historicamente había sido animador de la segunda división, Pachuca, en tan sólo 10 años tiene la mitad de campeonatos que el América y el Guadalajara.


- Lo intangible también cuenta. Antes habiá que esperar todo un año para llegar a la Liguilla y contemplarla. Ahora tenemos dos al año con todo y una repesca para que los mediocres no se depriman.


- La Liguilla era la fiesta grande del futbol mexicano. Ahora, no me gusta ni para tardeada de templo. Enumero algunas razones que le han quitado el lustre a la fase final: lo veleidoso de los torneos cortos (un equipo que de los últimos 4 partidos de la campaña es capaz de ganar 3 y empatar 1 seguro se mete a la post temporada aun cuando el resto de las jornadas haya sido mediocre); los perjuicios que conllevan las buenas actuaciones de equipos mexicanos en los torneos sudamericanos: las fases finales se empalman y las plantillas se tienen que partir en dos equipos (sin completarse varias veces ni uno) y sin alcanzar éxito en ninguno de los torneos; y, sobre todo, la convicción que tienen los equipos y sus entrenadores de que los campeonatos se ganan mediante el futbol de trinchera. Antes se veían en Liguilla marcadores de 4-2 ó 4-3. Ahora los que prevalecen son los 1-0.


Como dato duro, en la post temporada de la campaña 1990-91 se anotaron 40 goles en 14 juegos (2.85 por partido). En la pasada Liguilla se anotaron 44 en 18 juegos (contando repesca) y el promedio fue de 2.44. En este caso, si removieramos la serie de Monterrey ante Guadalajara, donde se anotaron 13 goles en dos juegos (lo cual es sumamente inusual), el promedio de goles por partido no llegaría ni a dos por partido (1.93).


Este es tan sólo un análisis breve y sencillo. La conclusión es tajante e irrebatible: nuestras liguillas son de pastel.

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