Cordial invitado

Un poco por no considerarlo propio en el trabajo, al menos por ser el viernes último antes de nuestro cierre mensual, y otro poco por no estar en la incomodidad de la cafetería de la empresa rodeado de villamelones y gente interesada en el futbol cada cuatro años, no ví el partido de la Selección Mexicana el pasado viernes.

Aclaro lo anterior para proporcionar la ladera desde donde escribo éstas líneas: no desde el analista que se ha enterado de los pormenores del partido y que puede diseccionar las acciones de los jugadores o las decisiones salidas del banquillo, sino más bien desde la decepción del resultado en sí, sin considerar si se jugó bien, mal, o sí hubo alguna circunstancia en específico que influyó en el desenlace del juego.

En el grupo de México en el Mundial, Sudáfrica aparecía como el rival de menos blasones (basta decir que Uruguay y Francia están dentro de la élite de siete naciones que pueden presumir haber ganado al menos una vez la Copa del Mundo), y por ende, el más accesible. Habría que matizar lo anterior: para los anfitriones México también era el menos calificado de sus contrincantes, por lo que el empate a un gol tampoco les deja satisfechos.

Otro dato para tomar en cuenta: nunca el país anfitrión había perdido su primer partido del Mundial. Vaya, ni México con todo y sus penosísimos antecedentes futboleros ha sido la excepción a esa regla. Tan sólo en tres ocasiones la selección sede no había ganado su primer cotejo (aquí sí aparece México con su empate sin goles ante la URSS en 1970).

Referiré un último dato que creo le limpia un poco el rostro a los nuestros después del chato empate del viernes: ante Sudáfrica, los verdes han protagonizado el partido inaugural de una Copa Mundial por quinta ocasión. Lo de "verdes" es un decir, ya que en 1930 frente a Francia, 1950 frente a Brasil y 1958 frente a Suecia no jugaron con la "remera" de ese color, sino con la guinda, que fue el color oficial hasta 1970, en la Copa celebrada en México cuando se instauró la indumentaria tricolor más o menos como hoy la conocemos. Lo de "han protagonizado" también es un decir, ya que más bien resultaron comparsas de medio pelo al perder 4-1, 4-0 y 3-0 respectivamente. Apenas un empate a cero lograron hurtarle a los soviéticos en el Estadio Azteca.

Dado lo anterior, y amparado tan sólo en la historia (poderosísimo argumento cuando nos referimos a los Mundiales de futbol), creo que el empate a un gol deja peor parado a los Bafana que al Tri. Si ese punto será bueno, suficiente o irrelevante, se sabrá hasta después de los cotejos ante franceses y uruguayos. A bleus y celestes sí los observé unos veinte minutos, y, considerando también el resultado (que hace total justicia al inhóspito fragmento de partido que me fue dado ver), puedo darle todavía algunos chances a México de pasar, junto con Sudáfrica, a la siguiente ronda. Depende enteramente de México… todavía.

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