La grandeza que desdeño Andrés Manuel
En unas pocas palabras intentaré resumir lo sucedido en el pareciera lejano 2006: el candidato del Partido Acción Nacional (PAN) Felipe Calderón gana sorpresivamente la elección presidencial al candidato puntero en las encuestas durante tres años: Andrés Manuel López Obrador del Partido de la Revolución Democrática (PRD). El margen del triunfo es minúsculo, apenas 0.56%.
La reacción de López Obrador y sus huestes es radical y desconocen el triunfo del panista, Andrés Manuel públicamente manda "al diablo" a las instituciones mexicanas, sobre todo aquéllas que no le dieron el triunfo electoral a su adversario, hay una protesta que permanece semanas en el Zócalo de la Ciudad de México, atentando contra los habitantes que apenas meses antes eran los gobernados del candidato perdedor. López Obrador se pelea ridículamente con todos aquéllos que no respaldan su movimiento de insurrección y se cobija en los suyos; denuncia "fraude electoral", el cual no sólo no pudo documentar sino siquiera concebir y alega un recuento "voto por voto, casilla por casilla". Se pelea hasta con los representantes de casilla de su propio partido, al declarar que se habían vendido para permitir prácticas fraudulentas como "embarazo de urnas" a favor del PAN.
Los leales al lopezobradorismo amenazan con no permitir que el Presidente Electo, Calderón, tome protesta en el Congreso como manda la Constitución y así poder construir alguna denuncia y lograr que se lleven a cabo nuevas elecciones. Resulta irónico que los Diputados que intentan sabotear la toma de protesta presidencial por un supuesto fraude, fueron elegidos en la misma elección que el Presidente. Al final, Calderón toma protesta en un Congreso que más se asemeja a un tianguis que a la máxima tribuna de la Nación.
AMLO culmina su pantomima haciéndose llamar Presidente Legítimo de México, y tiene su toma de protesta entre los suyos, en el Zócalo, con Gabinete y todo. En ese momento algunos de los suyos ya no lo eran; intelectuales, publicaciones internacionales de prestigio como The Economist y por supuesto la población en general que se había visto afectada por las manifestaciones y bloqueos en la Capital, así como por el ambiente de crispación que había en todo el país en el que por primera vez en años parecía haber dos bandos: los que apoyaban al lopezobradorismo y los que no; el "pueblo bueno" y "los ricos malos".
Una situación similar le sucedió a Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. Aunque seguramente jamás se podrá comprobar, la idea popular es que en 1988 ganó Cuauhtémoc la elección y que la Secretaría de Gobernación manipuló los resultados para dar el triunfo al candidato oficial: Carlos Salinas de Gortari (la famosa "caída del sistema"). Cuauhtémoc, con amplio respaldo popular no escuchó la voz de los que proponían hacer un levantamiento e incluso llegar a las armas, para obtener lo que el pueblo de México le había otorgado: la Presidencia de la República.
Cárdenas prefirió institucionalizar su movimiento, fundar un partido político (el PRD) y evitar el derramamiento de sangre de los suyos y los ajenos y sobre todo, llevar al país a un colapso que no le convenía a nadie. Cuauhtémoc jamás alcanzó la presidencia en sus siguientes postulaciones (Ernesto Zedillo ganó en 1994 y Vicente Fox en 2000), pero es considerado el líder moral de la izquierda en el país (incluido el PRD), un pilar del cambio democrático en México (del cual bien se podría decir que a Vicente Fox y al PAN les tocó cosechar lo que Cuauhtémoc, Heberto Castillo y los suyos sembraron 12 años antes), así como un estadista de carácter mitológico. No le fue dado a Cárdenas habitar la residencia presidencial de Los Pinos, casa que habitó cuando su también legendario padre, Lázaro, fue Presidente de México. Sí le fue dado cargarse de un aura de paladín que le hará pasar a la historia de México como su único estadista de los últimos 50 años.
De haber actuado Andrés Manual, un poco más como Cuauhtémoc y menos como, digamos, López Portillo cuando declaró que defendería el peso "como un perro", seguramente hoy día sería el candidato puntero en las encuestas. De haber actuado con más prudencia y sabiduría, muchos de los que hace 6 años le dieron su voto y su confianza refrendarían su posición, y muchos otros que se sienten decepcionados por los gobiernos de Acción Nacional y de Felipe Calderón también tendrían la intención de permitir que la izquierda gobierne. Seguramente el voto anti priista también se volcaría más por AMLO que por la candidata del PAN. Pero no fue así. Andrés Manuel concibió que su oportunidad se esfumaba y dilapidó su capital político en un berrinche. Andrés Manuel perdió la elección del 2006 en julio, en las urnas. Lo paradójico es que antes que terminara ese mismo año, ya había perdido también la de 2012. Pudo ser Presidente Constitucional en 2012 ó incluso convertirse en un tótem de la democracia, como Cuauhtémoc Cárdenas. Prefirió ser Presidente legítimo en 2006 y no mucho más que eso será lo que aparezca en su epitafio…
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