Acumular años

Cada año cuando mi aniversario está pór arribar, mi amiga Ixchel me sugiere con estoica esperanza que "ahora sí" organize algo para conmemorar que después mi alumbramiento el planeta Tierra ha dado una vuelta más alrededor del Sol; la gente común y menos lactante lo llama cumpleaños.

Es bien conocida mi fama de cebo ante todo lo que tenga que ver bodas, bautizos, primeras comuniones, cumpleaños y todo lo que se le parezca. Sin embargo, suelo ir a las de todos mis amigos y conocidos porque no pretendo que todos compartan mi visión heterodoxa de la vida; en un lenguaje más llano, no es mi intención que la gente se amarge como lo hago yo.

Hay ocasiones en las que de ninguna manera voy a las celebraciones. Tengo un amigo que antes de hacer una invitación te lanza su dardo: "¿qué vas a hacer el próximo sábado en la tarde?". No conozco manera más infame de comprometer a alguién a asistir a alguna cena, celebración, banquete ú borrachera.

Si tengo algo que hacer y te quiero acompañar, lo haré; si lo único que tengo que hacer es cultivar mi cultura futbolera viendo un partido grabado del Barcelona de la temporada 92-93 y no se me hinchan las pelotas por ir a tu cotorreo, no iré. Así de fácil.

Volviendo a lo de mi cumpleaños, me he dado cuenta que en todas las reuniones a las que soy invitado, más de una persona lo hace por compromiso, por el que dirán, o por una sensación de obligación moral porque "fulanita sí fue a mi fiesta". ¡Carajo! Si en todas las reuniones hay alguién que asiste obligado por un neboloso karma que le inyecta compromiso a la reunión, ¿para qué las hacemos entónces? ¿Porqué festejamos nuestros cumpleaños si más de una ocasión nosotros hemos asistido "por compromiso" al de alguién más?

Y hay un factor que no he comentado: el de los festejados con piel de recién nacido que se quedan a un tris de buscar su árbol de la noche triste para llorar a moco tendido porque alguno de sus invitados le confirma que no asistirá a su cumple. ¡Patético!

Además, ¿qué mérito supone tener el festado para concebir que sus familires, amigos y conocidos están dispuestos a pasar una tarde de sábado comiendo tacos al vapor con zanahoria y cebollitas en vez tirarse a ver al Cruz Azul o leer un volumen completo de las aventuras del Santos y la Tetona Mendoza?

Son éstas algunas de mis razones por las que nunca festejo mi cumpleaños y por las que exhorto a todo el género humano a que nos dejemos payasadas y hagamos cosas más productivas, como trabajar ese día aún cuando caiga en fin de semana... en una de esas somos capaces de subir el PIB a más de 0.0 lo cual en año de crisis no es poca cosa.

Por cierto, seguramente el día que por fin me anime a organizar algo, mi amiga Ixchel me llamará para disculparse por no poder ir a mi cumpleaños porque tiene otro compromiso impostergable: "Ya sé que cada año te digo que organices algo, pero de verdad no puedo el sábado. Pero el año que entra que lo vuelvas a hacer te prometo que sí voy... ".

Quizás tan sólo por reprocharle su descortesía durante la próxima década valdría la pena organizar algo...

Comments

Popular Posts