El oráculo del teatro
Tengo, como muchos de los lectores habituales de los diarios, columnistas a los que siempre busco y sigo. Algunos me han enseñado demasiado y les he llegado a tener alta estima. Seguramente el que más me gusta es Germán Dehesa, por su estilo desenfadado e ingenioso. Puedo citar también al historiador Jesús Reyes Fregoso, a López-Dóriga, Gómez-Leyva, Juán José Doñán, Diego Petersen, Jorge Zepeda, Jean Meyer…
Algunos de los arriba citados han interrumpido su espacio en los diarios de mi predilección, por lo que los leo eventualmente, cuando tengo ganas de comprar ese periódico o cuando tengo oportunidad de seguirlos en Internet. Algunos tan sólo se despiden en su columna y dicen que ya no estarán formando parte de tal o cual medio, y les pierdo la pista en definitiva.
Es el caso de Iván González Vega, reportero del Público de Guadalajara y autor de la columna de teatro "Danza Macabra", en ese diario. Estimo que tiene más o menos mi edad y además luce en la foto de su columna un jersey de un equipo de futbol americano, por lo cual creo que me cae aún mejor. No soy una persona versada en las artes escénicas, sin embargo me gusta bastante el teatro, por lo que solía buscar su espacio cada viernes para ver si hay algo en la ciudad que valga la pena verse. La mayoría de las veces que seguí sus sugerencias no me arrepentí.
El pasado viernes mi tocayo ha despedido su espacio por razones "personales". Seguramente seguirá ligado a los medios, aunque de momento no sé a cuál, creo que tarde o temprano volveré a leer alguna colaboración suya. No es eso el motivo principal de éste espacio, el mío, sino expresar un poco esa sensación de despedida cuando alguno de los articulistas de mi predilección se despide de su espacio, casi como si fuera una personal. No es la primera vez que me pasa y seguro no será la última. Por ahora buscaré otro oráculo de teatro para mis fines de semana.
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