Adios muchachos
La próxima semana tiene a bien casarse mi apreciado amigo Grajeda. Bajo el pretexto de entregarnos la invitación, Julio Bodoque, él y yo nos tomamos unas deliciosas heladas compartiendo algunas de las anécdotas y experiencias que nos dejaron los mejores años de nuestras vidas.
Bajo esa deliciosa nostalgia, me atrevo a reciclar las letras siguientes, con motivo de mi salida de la empresa en 2003 y como reconocimiento a toda la gente a la que le he quedado en deuda por el resto de mis días.
____
“ adios muchachos compañeros de mi vida,
farra querida de aquéllos tiempos,
me toca a mí hoy emprender la retirada,
debo alejarme de mi buena muchachada “
j.s. sanders & c.f. vedani
Siempre han sido amargas y difíciles las despedidas. Y son más difíciles cuando hay que despedirse de gente muy querida y conocida; muy apreciada y además tan propia. La única forma que se me ocurre de hacerlo es, de la manera que hemos hecho nuestra; divertida y temida. Por medio de letras peregrinas en el cyberespacio. Son muchas a las personas a las que tengo que agradecer. Muchas de ellas, muchísimas, por fortuna o no, ya no están entre nosotros (como el tío Gamboín, por ejemplo). Aún así espero abarcar a la mayoría.
Gracias primeramente a Miguel Vázquez, por tener la osadía de quedarse en el puesto que queda vacante. Eso sin contar, que los últimos días él hizo todo mi trabajo (si hubiera sabido desde el principio... ).
Gracias a Fero Rojas por capacitarme en paralelo desde siempre.
Gracias a Nely Cortés, Juán González y Sandra Hernández, por todas las horas de sano esparcimiento y camaradería. ¡Hasta partidas de poker jugamos en la campaña!
Gracias al Osito, Daniel Aceves, por encharcarme con $400 en el DJ London.
Gracias a Martín Gómez, por la #$%#&#$% carta ultimátum (era un exagerado: ¡no más por pedir accidentalmente un codigito de acceso!).
Gracias al Rodo por su humor negro.
Gracias a Diego de la Torre, por conseguirme cerveza un 16 de septiembre de ley seca.
Gracias a Juan Gabriel, por tanto y tanto amor.
Gracias a Pau Saínz, por los recitales de odiosa música con que nos vacunó durante varios meses.
Gracias a la comunidad gay de Gdl, por aportar tanto material humano al *264.
Gracias a Roberto Moreno, por los cagadones.
Gracias a Mary Carmen, que con su esfuerzo, constancia y dedicación, se hace merecedora mes con mes al “Novato del mes” (es como decir, en fútbol, que José Luis González China es el jugador revelación de la temporada).
Gracias a Benito Júarez, por que no trabajamos los 21 de marzo.
Gracias a Adecco... Por nada.
Gracias a Telcel, por Prepay (¡¡¡ese sí era sistema, no como Siap Gsm!!!).
Gracias a Don Huaracho, por la salsita.
Gracias a Laura Ramos, por la posada de Valle Real. Dicen los entendidos que hasta lloré. ¡¡¡Refuegote!!!
Gracias a Ela, por los dulces.
Gracias a los que fueron a mi fiesta de cumpleaños al DJ London. Ah! Por cierto, gracias por hacerme pasar a bailar al frente. Todavía tengo espasmos por semejante ridículo.
Gracias a Lore y a Sandra Santana, por ser mis primeras colegas como super (no saben como sufría yo en ese tiempo).
Gracias también a Sandra por la vez que se hizo pipí en operaciones.
Gracias a Miguel Vázquez por darse cuenta que Sandra se había hecho pipí en operaciones.
Gracias a Laura Ramos por el evento de integración en el club de la UdeG.
¡¡¡ Gracias a Laura Ramos por todo el veneno que me tomé ese día !!!
Gracias también a Laura, por los tacos tan malos de esa tarde. Los vomité.
Gracias a Iván Mortera, por limpiar mi vomitada.
Gracias a Jorge Villanueva, por dejarme compartir con él su tan prolongada primer peda (durante 6 meses me fue dado escuchar de su ronco pecho, cada que pisoteábamos, que esa era su “primer peda”).
Gracias a Miguel de la Rosa, también por su humor negro.
No puedo dejar de agradecer, a aquélla mujer que pasó a la historia en Atel por su fama de devora hombres. Sobra decir de quién habló: en la posada del fiesta Americana se fajó como a 8 tipos... ¡dos de ellos eran hermanos! Cuando menos dos supervisores pasaron por sus armas. Aclaro: yo no.
Gracias a Omar Alonso y Ramón Abarca, por tanto y tanto alcohol.
Gracias a mi tia Sonia por sus tours económicos.
Gracias a Gardel, por el tango.
Gracias a María Inés, Roc, por sus tangos.
Gracias a Laura Mora, por sus tangas.
Gracias a Roberto Moreno, otra vez por los cagadones.
Gracias a Ricardo, por la oportunidad y por la paciencia.
Gracias a Fer, César, Miguel y Jorge, por las juntas tan maravillosas y llenas de comicidad.
Gracias otra vez a Mary Carmen, también por las mismas juntas tan maravillosas y llenas de comicidad.
Gracias a Laura, por la posada del fiesta Americana. Aceptable.
Gracias a Rocío Contreras, Janet Navarro, Hilda Plascencia y Fernanda Arroyo, por quedarse en la mesa mientras los varones hacíamos la junta real.
Gracias a Anaís y Paty Ramírez, por sus tangos también.
Gracias a Winston y Jorge, por las increíbles anécdotas. Lo de increíble es literal.
Gracias a Miguel de la Rosa, Óscar Galicia y Arjona, por regalarme la mejor peda en mi paso por Atención Telefónica. Como dato cultural: todos vomitaron, menos yo. El recuento de los daños: dos cartones de caguamas, uno de medias, y una botella de bacardí; kilo y medio de bistek, un paquete de salchichas para asar, dos kilos de tortillas, una casa de campo vomitada, una escalera rota, una improvisada clase de alemán, así como un portón orinado. Al mundo no le pido ni las mujeres más hermosas, ni las riquezas más extravagantes, ni los bienes más costosos. ¡¡¡Dos veladas como esa al año quiero nada más!!! ¿Acaso pido mucho?
Gracias a Fernanda Arroyo por su correo. Realmente me conmovió. Gracias mil.
Gracias a Ulisés de Anda por decirme que dentro de Televisa Gdl no hay cobertura GSM. A partir de ese momento, se esfumó mi insomnio.
Gracias a Mayra, por todo.
Gracias a Paco y a Julio, por tantas pedas y aguantarme.
Gracias a Alex, Juan Carlos, Hugo y César, por tantos pedos y aguantármelos.
Gracias a Mirris, por su sonrisa.
Gracias a Oliver Kahn por llevar, literalmente en sus manos, a Alemania a la final de la Copa del Mundo de 2002.
Gracias a Pedro, Paulina, Lety, Sara, Job y tanta gente que la (des)memoría y el sueño no me permiten recordar. El hecho que te mencione, Job, no te quita lo tracala.
Gracias a Borges, por sus Ficciones.
Gracias a Grajeda, por el chiste del pipí. Para las nuevas generaciones les paso el dato al costo: Pablo y yo veníamos a la misma guardia los fines de semana cuando quién esto escribe era supervisor. Generalmente yo dejaba que el hiciera las guardias para que se “fogueara” (les suena el término?), pero le salían tan feas, que yo tenía que “maquillarlas” a escondidas de él, para no quemarnos. Así que, cada que se vuelva a burlar de las guardias de alguién, échenle en cara el pozole que el mismo hacía. Gracias por los demás chistes también.
Gracias al H por las guardias más horrendas en la historia de Atención Telefónica. ¡¡¡Y miren que hay competencia!!!
Gracias a Paola, por su alegría y buena actitud. ¿Recuerdas la primera vez que nos quedamos de apoyo Janete, tú y yo?; Gracias a Abraham por su compromiso; Gracias a Rafa por su vocación mitad de Ciro Peraloca, mitad de René Bejarano.
Gracias al entrañable Rubén Morales, por acompañarme durante tantos fines de semana. Gracias por compartirme charlas que no por no entenderlas, dejaban de ser interesantes.
Gracias a Márquez, por sus comentarios sobre las guardias con Rubén y conmigo… ¡ah!, y también por su parecido con Fer Rojas.
Gracias a Alex, por sus comentarios llenos de desenfado y descaro. Sobre todo el de la última junta.
Gracias a César González por su apoyo y comprensión. A veces se le exige más a quién más puede dar.
Gracias a Hilda por su entusiasmo a ultranza y por su voz de La Niñera; gracias a Rocío por invitarme a su boda, y por todas las tardes de sana comicidad en las que Miguel de la Rosa y yo nos reímos a sus costillas. Jamás olvidaré el chiste de 40 minutos que Miguel y yo hicimos a tu salud ¡!!
Gracias a Ulisés por las pedas en su congal.
Gracias a Víctor por perder hora y media de su vida diario pidiendo tacos.
Gracias al Meños, por los Meños.
Gracias a Susy por acompañarme durante tantas mañanas al trabajo. Gracias también por pedirme de comer.
Gracias a Alondra, por acompañarnos a comer (y en algunas otras cosas), durante las últimas semanas.
Gracias a Ángeles por su cariño inagotable.
Gracias a todos los personajes folkloricos de Atel: el dúo dinámico, los chicos mercurio, el pechotierra, el gran osito, el lonje moco, el beautiful, el pan de dios, barnie (en más de una versión), el lento, caroba, y un amplio y campirano etcétera (incluye chalanes de las cocinas).
Gracias a Julio por sus juntas sin sentido.
Gracias a Paco por sus chistes sin sentido.
Gracias a los Dinosaurios, por el nene consentido.
Gracias a Brozo por los videos.
Gracias a Neri, por decirme que “nel, no hay pedo!!!”.
Ya hablando en serio. MIL GRACIAS A TODOS USTEDES POR TODO ESTE TIEMPO COMPARTIDO. Mil gracias por su apoyo, por su entusiasmo, por su tezón y por su entrega. Mil gracias por su profesionalismo, por su paciencia y tolerancia no sólo ante los cajes, sino incluso ante los errores, las más de las veces, involuntarios. Pero sobre todo, y es lo más valioso que conservo, GRACIAS POR SU AMISTAD, por permitirme penetrar (en el sentido más limpio y puro que puedan concebir… ¡¡¡bola de marranos!!!) en sus problemas cotidianos y no tan cotidianos, por compartirme cosas tan insignificantes como una nota de escuela, un chiste cerdo o incluso un apodo novedoso. Eso es lo mejor de todo, y si el dinero se puede ir en comprar cualquier nimiedad, y los cajetones se quedan en los mailes, el orgullo de quedarme con su amistad y aprecio no me lo quita nadie. Y es lo más valioso que me llevo. jid
Bajo esa deliciosa nostalgia, me atrevo a reciclar las letras siguientes, con motivo de mi salida de la empresa en 2003 y como reconocimiento a toda la gente a la que le he quedado en deuda por el resto de mis días.
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“ adios muchachos compañeros de mi vida,
farra querida de aquéllos tiempos,
me toca a mí hoy emprender la retirada,
debo alejarme de mi buena muchachada “
j.s. sanders & c.f. vedani
Siempre han sido amargas y difíciles las despedidas. Y son más difíciles cuando hay que despedirse de gente muy querida y conocida; muy apreciada y además tan propia. La única forma que se me ocurre de hacerlo es, de la manera que hemos hecho nuestra; divertida y temida. Por medio de letras peregrinas en el cyberespacio. Son muchas a las personas a las que tengo que agradecer. Muchas de ellas, muchísimas, por fortuna o no, ya no están entre nosotros (como el tío Gamboín, por ejemplo). Aún así espero abarcar a la mayoría.
Gracias primeramente a Miguel Vázquez, por tener la osadía de quedarse en el puesto que queda vacante. Eso sin contar, que los últimos días él hizo todo mi trabajo (si hubiera sabido desde el principio... ).
Gracias a Fero Rojas por capacitarme en paralelo desde siempre.
Gracias a Nely Cortés, Juán González y Sandra Hernández, por todas las horas de sano esparcimiento y camaradería. ¡Hasta partidas de poker jugamos en la campaña!
Gracias al Osito, Daniel Aceves, por encharcarme con $400 en el DJ London.
Gracias a Martín Gómez, por la #$%#&#$% carta ultimátum (era un exagerado: ¡no más por pedir accidentalmente un codigito de acceso!).
Gracias al Rodo por su humor negro.
Gracias a Diego de la Torre, por conseguirme cerveza un 16 de septiembre de ley seca.
Gracias a Juan Gabriel, por tanto y tanto amor.
Gracias a Pau Saínz, por los recitales de odiosa música con que nos vacunó durante varios meses.
Gracias a la comunidad gay de Gdl, por aportar tanto material humano al *264.
Gracias a Roberto Moreno, por los cagadones.
Gracias a Mary Carmen, que con su esfuerzo, constancia y dedicación, se hace merecedora mes con mes al “Novato del mes” (es como decir, en fútbol, que José Luis González China es el jugador revelación de la temporada).
Gracias a Benito Júarez, por que no trabajamos los 21 de marzo.
Gracias a Adecco... Por nada.
Gracias a Telcel, por Prepay (¡¡¡ese sí era sistema, no como Siap Gsm!!!).
Gracias a Don Huaracho, por la salsita.
Gracias a Laura Ramos, por la posada de Valle Real. Dicen los entendidos que hasta lloré. ¡¡¡Refuegote!!!
Gracias a Ela, por los dulces.
Gracias a los que fueron a mi fiesta de cumpleaños al DJ London. Ah! Por cierto, gracias por hacerme pasar a bailar al frente. Todavía tengo espasmos por semejante ridículo.
Gracias a Lore y a Sandra Santana, por ser mis primeras colegas como super (no saben como sufría yo en ese tiempo).
Gracias también a Sandra por la vez que se hizo pipí en operaciones.
Gracias a Miguel Vázquez por darse cuenta que Sandra se había hecho pipí en operaciones.
Gracias a Laura Ramos por el evento de integración en el club de la UdeG.
¡¡¡ Gracias a Laura Ramos por todo el veneno que me tomé ese día !!!
Gracias también a Laura, por los tacos tan malos de esa tarde. Los vomité.
Gracias a Iván Mortera, por limpiar mi vomitada.
Gracias a Jorge Villanueva, por dejarme compartir con él su tan prolongada primer peda (durante 6 meses me fue dado escuchar de su ronco pecho, cada que pisoteábamos, que esa era su “primer peda”).
Gracias a Miguel de la Rosa, también por su humor negro.
No puedo dejar de agradecer, a aquélla mujer que pasó a la historia en Atel por su fama de devora hombres. Sobra decir de quién habló: en la posada del fiesta Americana se fajó como a 8 tipos... ¡dos de ellos eran hermanos! Cuando menos dos supervisores pasaron por sus armas. Aclaro: yo no.
Gracias a Omar Alonso y Ramón Abarca, por tanto y tanto alcohol.
Gracias a mi tia Sonia por sus tours económicos.
Gracias a Gardel, por el tango.
Gracias a María Inés, Roc, por sus tangos.
Gracias a Laura Mora, por sus tangas.
Gracias a Roberto Moreno, otra vez por los cagadones.
Gracias a Ricardo, por la oportunidad y por la paciencia.
Gracias a Fer, César, Miguel y Jorge, por las juntas tan maravillosas y llenas de comicidad.
Gracias otra vez a Mary Carmen, también por las mismas juntas tan maravillosas y llenas de comicidad.
Gracias a Laura, por la posada del fiesta Americana. Aceptable.
Gracias a Rocío Contreras, Janet Navarro, Hilda Plascencia y Fernanda Arroyo, por quedarse en la mesa mientras los varones hacíamos la junta real.
Gracias a Anaís y Paty Ramírez, por sus tangos también.
Gracias a Winston y Jorge, por las increíbles anécdotas. Lo de increíble es literal.
Gracias a Miguel de la Rosa, Óscar Galicia y Arjona, por regalarme la mejor peda en mi paso por Atención Telefónica. Como dato cultural: todos vomitaron, menos yo. El recuento de los daños: dos cartones de caguamas, uno de medias, y una botella de bacardí; kilo y medio de bistek, un paquete de salchichas para asar, dos kilos de tortillas, una casa de campo vomitada, una escalera rota, una improvisada clase de alemán, así como un portón orinado. Al mundo no le pido ni las mujeres más hermosas, ni las riquezas más extravagantes, ni los bienes más costosos. ¡¡¡Dos veladas como esa al año quiero nada más!!! ¿Acaso pido mucho?
Gracias a Fernanda Arroyo por su correo. Realmente me conmovió. Gracias mil.
Gracias a Ulisés de Anda por decirme que dentro de Televisa Gdl no hay cobertura GSM. A partir de ese momento, se esfumó mi insomnio.
Gracias a Mayra, por todo.
Gracias a Paco y a Julio, por tantas pedas y aguantarme.
Gracias a Alex, Juan Carlos, Hugo y César, por tantos pedos y aguantármelos.
Gracias a Mirris, por su sonrisa.
Gracias a Oliver Kahn por llevar, literalmente en sus manos, a Alemania a la final de la Copa del Mundo de 2002.
Gracias a Pedro, Paulina, Lety, Sara, Job y tanta gente que la (des)memoría y el sueño no me permiten recordar. El hecho que te mencione, Job, no te quita lo tracala.
Gracias a Borges, por sus Ficciones.
Gracias a Grajeda, por el chiste del pipí. Para las nuevas generaciones les paso el dato al costo: Pablo y yo veníamos a la misma guardia los fines de semana cuando quién esto escribe era supervisor. Generalmente yo dejaba que el hiciera las guardias para que se “fogueara” (les suena el término?), pero le salían tan feas, que yo tenía que “maquillarlas” a escondidas de él, para no quemarnos. Así que, cada que se vuelva a burlar de las guardias de alguién, échenle en cara el pozole que el mismo hacía. Gracias por los demás chistes también.
Gracias al H por las guardias más horrendas en la historia de Atención Telefónica. ¡¡¡Y miren que hay competencia!!!
Gracias a Paola, por su alegría y buena actitud. ¿Recuerdas la primera vez que nos quedamos de apoyo Janete, tú y yo?; Gracias a Abraham por su compromiso; Gracias a Rafa por su vocación mitad de Ciro Peraloca, mitad de René Bejarano.
Gracias al entrañable Rubén Morales, por acompañarme durante tantos fines de semana. Gracias por compartirme charlas que no por no entenderlas, dejaban de ser interesantes.
Gracias a Márquez, por sus comentarios sobre las guardias con Rubén y conmigo… ¡ah!, y también por su parecido con Fer Rojas.
Gracias a Alex, por sus comentarios llenos de desenfado y descaro. Sobre todo el de la última junta.
Gracias a César González por su apoyo y comprensión. A veces se le exige más a quién más puede dar.
Gracias a Hilda por su entusiasmo a ultranza y por su voz de La Niñera; gracias a Rocío por invitarme a su boda, y por todas las tardes de sana comicidad en las que Miguel de la Rosa y yo nos reímos a sus costillas. Jamás olvidaré el chiste de 40 minutos que Miguel y yo hicimos a tu salud ¡!!
Gracias a Ulisés por las pedas en su congal.
Gracias a Víctor por perder hora y media de su vida diario pidiendo tacos.
Gracias al Meños, por los Meños.
Gracias a Susy por acompañarme durante tantas mañanas al trabajo. Gracias también por pedirme de comer.
Gracias a Alondra, por acompañarnos a comer (y en algunas otras cosas), durante las últimas semanas.
Gracias a Ángeles por su cariño inagotable.
Gracias a todos los personajes folkloricos de Atel: el dúo dinámico, los chicos mercurio, el pechotierra, el gran osito, el lonje moco, el beautiful, el pan de dios, barnie (en más de una versión), el lento, caroba, y un amplio y campirano etcétera (incluye chalanes de las cocinas).
Gracias a Julio por sus juntas sin sentido.
Gracias a Paco por sus chistes sin sentido.
Gracias a los Dinosaurios, por el nene consentido.
Gracias a Brozo por los videos.
Gracias a Neri, por decirme que “nel, no hay pedo!!!”.
Ya hablando en serio. MIL GRACIAS A TODOS USTEDES POR TODO ESTE TIEMPO COMPARTIDO. Mil gracias por su apoyo, por su entusiasmo, por su tezón y por su entrega. Mil gracias por su profesionalismo, por su paciencia y tolerancia no sólo ante los cajes, sino incluso ante los errores, las más de las veces, involuntarios. Pero sobre todo, y es lo más valioso que conservo, GRACIAS POR SU AMISTAD, por permitirme penetrar (en el sentido más limpio y puro que puedan concebir… ¡¡¡bola de marranos!!!) en sus problemas cotidianos y no tan cotidianos, por compartirme cosas tan insignificantes como una nota de escuela, un chiste cerdo o incluso un apodo novedoso. Eso es lo mejor de todo, y si el dinero se puede ir en comprar cualquier nimiedad, y los cajetones se quedan en los mailes, el orgullo de quedarme con su amistad y aprecio no me lo quita nadie. Y es lo más valioso que me llevo. jid
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