Gracias por el fuego
Alguna vez mi ex novia Paloma me preguntó si prefería a Borges o a Benedetti. Por supuesto que el argentino no tiene comparación con ningún otro escritor seguramente del mundo y sus Ficciones es el único libro omnipresente en mi mesa de noche junto con la Biblia, pero el uruguayo seguramente me llega mucho más.
La tregua me parece que es una síntesis perfecta del mundo y de la vida. Monotonía y rutina que se ve eventualmente sacudida por una luz que le cambia la cara a nuestros días y de repente la luz se apaga de súbito: esa luz no era la meta alcanzada sino una simple y llana tregua, un análgesico para nuestros dolores cotidianos.
Además de su vastísima y original obra poética, me quedo con el título de su novela Gracias por el fuego (la novela es buenísima pero el título creo que es literatura per se). Me encanta esa frase, y también me parece que es hasta una filosofía de vida.
Sabina pide en "Noche de bodas" que "no te vendan amor sin espinas"; si buscas amor en el que no derrames lágrimas, en el que no sientas celos eventualmente por la otra persona y en el que esperes no salir herido y eventualmenente perdonar las injurias provocadas (seguramente sin intención), mejor búscate otro amor, otro amor verdadero. Si no tiene espinas, no lo es y punto.
Así también, "Gracias por el fuego" pudiera ser exhaltado al nivel de una oración: a veces soy feliz y las más de las veces no; frecuentemente tengo ganas de llorar pero también me carcajeo de vez en cuando; mis hijos me han venido a crear más preocupaciones que a un sargento inglés en Normandía... pero los veo dormidos cada noche y reparo en que todo vale la pena. Gracias por las risas y por el amor y por el vino y por el pan; pero gracias también porque soy capaz de sentir dolor y eso significa que estoy vivo, gracias por las lágrimas que purgan de a poco mi alma, gracias por las preocupaciones que me impulsan a ser mejor y a moverme.
La tregua me parece que es una síntesis perfecta del mundo y de la vida. Monotonía y rutina que se ve eventualmente sacudida por una luz que le cambia la cara a nuestros días y de repente la luz se apaga de súbito: esa luz no era la meta alcanzada sino una simple y llana tregua, un análgesico para nuestros dolores cotidianos.
Además de su vastísima y original obra poética, me quedo con el título de su novela Gracias por el fuego (la novela es buenísima pero el título creo que es literatura per se). Me encanta esa frase, y también me parece que es hasta una filosofía de vida.
Sabina pide en "Noche de bodas" que "no te vendan amor sin espinas"; si buscas amor en el que no derrames lágrimas, en el que no sientas celos eventualmente por la otra persona y en el que esperes no salir herido y eventualmenente perdonar las injurias provocadas (seguramente sin intención), mejor búscate otro amor, otro amor verdadero. Si no tiene espinas, no lo es y punto.
Así también, "Gracias por el fuego" pudiera ser exhaltado al nivel de una oración: a veces soy feliz y las más de las veces no; frecuentemente tengo ganas de llorar pero también me carcajeo de vez en cuando; mis hijos me han venido a crear más preocupaciones que a un sargento inglés en Normandía... pero los veo dormidos cada noche y reparo en que todo vale la pena. Gracias por las risas y por el amor y por el vino y por el pan; pero gracias también porque soy capaz de sentir dolor y eso significa que estoy vivo, gracias por las lágrimas que purgan de a poco mi alma, gracias por las preocupaciones que me impulsan a ser mejor y a moverme.
Gracias por las espinas; gracias por el fuego.
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